miércoles, 18 de febrero de 2015

SIN MEMORIA: Capitulo 6, 7 y 8


CAPITULO 6:

Corrí lejos durante horas, solo veía a mí alrededor un bosque, árboles altos y frondosos que tapaban la luz del sol, al parecer el laboratorio estaba escondido en medio de un enorme bosque oscuro y húmedo.
Corrí, y corrí y mis pies no sentían el cansancio, era impresionante, tenía habilidades que ni siquiera conocía, estaba entusiasmada en conocer todo lo que podía hacer, pensé que eran como súper poderes o algo parecido.
Decidí detenerme después de correr cinco horas, ya era de noche y no sabía hacia donde iba, ni tampoco hacia donde debía ir, ¿A quién le pediría ayuda?, no conocía a nadie.
Tuve una idea, intentaría ver el bosque desde arriba, para ubicarme en alguna dirección, subí un árbol, y al llegar a su copa me dispuse a observar el lugar.
A delante, a unos cuantos kilómetros se observaba una luz, bastante extensa, parecía que el bosque brillara, pero en verdad era la luz de una ciudad, con las luces de sus calles, y sus automóviles. Estaba decidido, mi destino era aquella ciudad.

CAPITULO 7:

Eran las primeras horas de la mañana cuando llegue a la ciudad, las calles estaban desiertas, a esa hora la gente dormía.
Camine por las calles, pero ningún lugar me era familiar, los edificios eran altos, con balcones de vidrios, las casas eran de una o dos plantas, eran casas hermosas, con jardines llenos de flores y arbustos.
Mientras observaba el lugar se avecina por la calle un enorme camión de basura, y del camión baja un robot azul que recogía la basura y la volcaba al camión, este robot era rápido y fuerte. Al parecer los robot eran algo común de la vida, ya que para donde volteara había algún robot cumpliendo alguna tarea, robot barriendo, robot dirigiendo el tránsito, robot jardineros, era muy interesante, al parecer los androides hacían la vida de las personas más liviana y fáciles.
Me intereso conocer el año en el que estaba, ni siquiera recordaba eso.
Me acerque hacia una anciana que paseaba a su perro, era la única persona que se encontraba a esas horas por la calle fuera de su casa:
_ Disculpe señora, ¿Podría decir me en qué fecha estamos?_ Le pregunte amablemente.
_ Claro, hoy es domingo 23…_ Me respondió amablemente, mientras su perrito olía mi pie recubierto por una capa de tierra.
_ ¿De?_ Le pregunte, necesitaba más información.
_ De enero_ Me respondió poniendo caras extrañas.
_ ¿De?_ Le pregunte impacientándome.
_ De 2.101_ Me respondió, al escuchar ese número tuve otra imagen en mi cabeza “una cena, y un anciano me abrasaba diciéndome: ¡Hija feliz 2.101!”, la anciana me observó extrañada y luego se alejó media asustada, no es muy común que por la calle te pregunten el año en que estamos.
_ Mi padre, ¡Tengo padre!_ Exclame alegre, pero no recordaba nada con respecto a él, ni su nombre, ni donde vivía, ni de que trabajaba, era muy frustrante, solo tenía ese pequeño recuerdo de mi padre, y era muy poco.

CAPITULO 8:

Comencé a caminar por las calles de la ciudad, y en unas horas las veredas comenzaron a inundarse lentamente de personas que despertaban y salían a las calles a hacer sus compras o ir a sus trabajos. La gente caminaba apresurada, hablando por sus teléfonos, sin prestar atención a su alrededor.
La carrocería de los automóviles brillaba con gran fervor, sus plateadas llantas giraban al andar, y sus diseños dinámicos y silenciosos los paseaban por la ciudad sin pasar desapercibidos por mis asombradas miradas.
Camine hasta una calle muy ancha, leí un cartel de señalización, donde decía su nombre “Avenida Principal Los Tres Sauces”, ese nombre trajo a mi mente otro borroso recuerdo “Me encontraba sentada en un bar con un joven de cabellos castaños, tomando un café en tazas rojas”, ese joven me parecía familiar, al igual que él café, y sus particulares tazas rojas de porcelana.
Camine por la avenida, y un local tenía brillosos vidrios que reflejaban toda la realidad, me acerque a ellos, y observe mi imagen, estaba vestida con un camisón blanco de hospital, totalmente descalza y despeinada, con ese atuendo, no pasaría desapercibida, los científicos me reconocerían inmediatamente, debía hacer algo, no podía pasearme por la cuidad con esa imagen de paciente.
Ingrese a una calle, lo bastante angosta, y lo primero que vi fue una señora joven colgando ropa en su balcón para que se secara al sol.
Me senté debajo del balcón sin que la mujer me viera, y cuando volvió a entrar al interior de su casa me apresure y retire unas ropas del tendedero, un vestido verde corto hasta la rodilla, una cinta roja y una camperita bordo. Salí corriendo de aquella calle, y me oculte detrás de unos arbustos, me cambie de ropa, y enterré el camisón para que nadie lo encontrara. Acomode mi cabello con la cinta roja, ahora solo me faltaba encontrar calzado.
Pero ese problema se solucionó cuando entendí que aquellos arbustos pertenecían al jardín de una casa, y a unos pocos metros se encontraba una ventana, la cual estaba completa mente abierta de par en par, ¿Qué clase de inconsciente deja la ventana abierta en vista a la calle?, ¿A caso no tiene miedo de los ladrones?, actué rápido, e ingrese por la ventana.
Dentro se encontraba una enorme habitación, de paredes color crema, y techos de una fina madera, los muebles eran blancos y radiantes, y sobre la cama descansaban una docena de cómodas almohadas.
Abrí la puerta de varios armarios, hasta que encontré el que guardaba el calzado, todos eran femeninos, sandalias, zapatillas deportivas, zapatos elegantes, probé varios, y unas sandalias blancas con presillas negras me quedaban a la perfección.
Cuando termine de calzarme me quede unos momentos inmóvil, estaba robando, era una sensación horrible, pero no podía hacer otra cosa, necesitaba vestirme, no podía andar por la calle con ropas de un laboratorio, era totalmente peligroso, eso me delataría ante los científicos del laboratorio.
En medio de mis remordimientos morales, se escuchó un ruido detrás de la puerta, alguien estaba por ingresar a la habitación, de un salto salí por la ventana, y me aleje de la casa discretamente, como si nada hubiera ocurrido.
Volví a la avenida principal, para continuar con la búsqueda de aquel café, no tarde mucho en encontrarlo, sus tazas rojas lo delataron de inmediato, observe la entrada del café, una amplia puerta de cristal y un cartel que decía “Café Los Tres Sauces”, ingrese al café, el cual era igual a mi recuerdo, las tazas rojas sobre las mesas, las paredes de madera, y el mostrador de metal, donde un joven morocho atendía la caja registradora. Me acerque a él, y lo observe pasmada, su rostro lo recordaba, pero no sabía quién era, solo lo recordé, “parado detrás de aquel mostrador preguntándome ¿Quiere un café?”, cuando volví del recuerdo, lo volví a mirar, y él me preguntó:
_ Buenos días, ¿deseas un café como siempre?, ¿Hoy no viniste con tu amigo?_
_ ¿Me conoces?_ Le pregunte muy confundida, los recuerdos de ordenar mis ideas, me desordenaban aun más, creando más dudas sin respuestas.
_ Claro, vienes muy seguido a tomar café con tu amigo, una vez por semana se sientan en aquella mesa y pasan horas hablando_ Me respondió señalando una mesa de dos sillas que daba la vista hacia la ventana.
_ ¿Cómo me llamo?, ¿Cómo se llama mi amigo?_
_ No lo sé, solo les sirvo el café, ¿Por qué me lo preguntas?_
_ No recuerdo nada_ Le respondí.
_ ¿Tienes Alzheimer o Amnesia?, ¿Necesitas ayuda?_
_ No lo se_ Le respondí y luego lo mire dándole otra respuesta _ No, no, estoy bien_ Sonreí graciosamente, era obvio que aquel sujeto no podría ayudarme_ Solo una pregunta más ¿El joven volvió en estos días?_
_ No, hace dos semanas que no los veía a ninguno de ustedes, al parecer se habían ido de viaje, o eso me dijeron antes de desaparecer durante veinte días_
_ ¿Eso te lo dije yo?_ En ese momento otro confuso recuerdo paso por mi mente “Me acercaba al mostrador con mi amigo para pagar los cafés, y con una enorme sonrisa le decía: ¡No nos veras por un tiempo, tendremos un viaje!, ¡Una aventura sin igual!”
_ Sí, me dijiste que te irías a vivir una aventura o algo así _
_ ¿Una aventura sin igual?_ Le pregunte reproduciendo las palabras de mi reciente recuerdo.
_ Sí, eso mismo dijiste_
Voltee y detrás mío había una mujer esperando a ser atendida, mirándome con ojos fastidiosos, me disculpe por entretener al cajero y me marche del café.

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Puedes bajar el libro completo en el siguiente LINK:
http://www47.zippyshare.com/v/LvmRQA8F/file.html

O esperar a mañana a que suba el siguiente capitulo.

Desde ya muchisimas gracias por leer. 

2 comentarios:

  1. La chica regresó a su ciudad y por suerte ha recobrado algunos recuerdos. Todavía es confuso aunque se vislumbra que hay algo mucho más grande detrás de todo. Esperemos que encuentre a Líam pronto, si no es que los militares lo han capturado.

    Estos capítulos estuvieron geniales. Esperaré a los siguientes. ¡Saludos!

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    1. Me alegro mucho que le hayan gustado estos capitulos, a mi no me convencian mucho, me parecia que le faltaban algo más. Pero es bueno escuchar otras opiniones al respecto...Desde ya muchisimas gracias por seguir la lectura. Un abrazo. :)

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