jueves, 19 de febrero de 2015

SIN MEMORIA: Capitulo 9, 10 y 11



CAPITULO 9:

Tenía vagos recuerdos, los cuales no entendía, solo sabía tres cosas, tenía un padre, un amigo, y había organizado un viaje con él, pero no sabía nada más, no sabía el nombre de mi padre, ni el de mi amigo, ni tampoco sabía a donde había ido de viaje, y si realmente fui o no.
Es bastante perturbador no saber quién eres, ni siquiera recordaba mi nombre, y al parecer no era una persona común, tenía algo en mi interior que les atraía a aquellos científicos.
Estaba parada en medio de la vereda observando a mí alrededor, ni siquiera sabía hacia dónde ir. Comencé a caminar sin un rumbo fijo, solo esperaba toparme con otra cosa que me diera algún indicio sobre mi vida, la cual se encontraba enterrada en los lugares más profundos de mi mente, totalmente inalcanzable para recordar, y conocer quién soy.
De tanto caminar por horas, se pasó toda la mañana, haciéndose las doce del mediodía, un enorme reloj situado en medio de una plazoleta en aquella transitada avenida, me mostró la hora.
Seguí caminando, y al final de aquella cuadra, justo en la esquina, se levantaba una enorme edificación, me acerque a su entrada, y un llamativo cartel decía: “Centro Comercial, gran inauguración”.
Había una fila enorme a la entrada, centenas de personas esperaban ingresar a aquella nueva atracción, me coloque al final de la fila, y en unos minutos se abrieron las altas puertas del comercio, dejando a la muchedumbre entrar a inspeccionar el lugar.
Dentro, el lugar estaba colmado de colores y luces, lleno de diferentes comercios que mostraban sus mercaderías, desde innovadoras prendas de ropa, hasta aparatos tecnológicos, al final del centro comercial se encontraba un escenario de madera, y un hombre llamaba a la gente a acercarse:
_ ¡Vean!, ¡No se pierdan la nueva generación de androides!, ¡Los sorprenderá!_ El promotor se dirigió a mí con unas palabras _ ¡Quédate!, ¡No te pierdas esto!, ¡Es impresionante!_
Yo al igual que decenas de personas le hicimos caso, y nos colocamos alrededor del escenario, esperando por la exposición que nos prometieron de los nuevos robots.
Por detrás de unas cortinas azules salió un hombre obeso, con un traje azul marino que hacía tono con las cortinas, todas las personas comenzaron a gritar, al parecer era una persona famosa, pero yo era la primera vez que lo veía, o no recordaba haberlo visto antes.
El promotor que atrajo al público lo presentó de la siguiente forma:
_ ¡Él no necesita presentación, porque todos ya lo conocen!, ¡Él es el gran padre de la tecnología!, ¡Creador de los primeros androides!, ¡El señor: Mac Foster!_
Todos lo ovacionaron con aplausos, parecía ser una persona simpática y amable, por lo que entendía, él había creado los robots para que ayuden a las personas, eso es ser amable.
El hombre se paró en el medio del escenario, y comenzó a presentar su nueva creación:
_ Les presento el “DS 0003”_ Extendió la mano y dos robots metálicos salieron por detrás de las cortinas azules, parándose cada uno a un costado de Mac Foster, estos robots parecían ser prototipos, ya que eran como maniquís metálicos sin expresión alguna que los caracterizara _ Gracias a los últimos descubrimientos, estos robot no necesitan tener una tarea pre instalada, como sus predecesores, ya no realizaran una sola tarea, sino todas las que puedan, su sistema está preparado para almacenar más de mil funciones, y nosotros se las enseñaremos, las irán aprendiendo a medida que vivan en una casa y reciban ordenes, y en unas semanas realizaran las tareas sin necesidad de mandarlo, ¡Les mostrare! _
El promotor tiró varios papeles sobre el escenario, y Mac Foster los recogió, los robots observaban aquella acción muy detenidamente:
_ ¡Observen ahora!_ Dice Mac Foster desparramando los papeles sobre el escenario nuevamente.
Los robots se quedaron unos segundos inmóviles observando aquellos papeles desparramados con sus ojos vidriosos.
Toda la gente estaba atenta esperando a ver la reacción de los robots, y en unos segundos los androides ya habían recogido los papeles del escenario:
_ ¡¿No es asombroso?!_ Gritó Mac Foster, y toda la multitud lo acompaño entre aplausos, estaban sorprendido, los únicos robot que se conocían hasta entonces solo podían realizar una acción, la cual estaba instalada en su sistema, habían robot jardineros, robot cocineros, robot limpiadores, pero no habían robot que realizaran las tres acciones hasta ahora.

CAPITULO 10:

Me aleje del escenario para inspeccionar las ofertas de los otros comercios, no tenía dinero, pero nada me impedía observar.
Primero ingrese a un local de ropa, una mujer vestía esplendorosamente, con ropa de colores llamativos y zapatos de plataformas altas, los maniquís estaban vestidos con ropas similares, la mujer se me acercó y me mostró unas prendas que traía en sus manos:
_ ¡La era de la ropa clásica desaparece!, ¡Lo nuevo es lo llamativo!, pruébate este, te va a quedar genial _ Me decía la mujer empujándome hacia dentro del probador _ ¡No te vas a arrepentir!_ Dijo cerrando la cortina del probador, dejándome sola para que me cambiara.
Me probé el vestido blanco, la pollera era amplia, tiesa y brillante, tenía un cinturón grueso a la cintura de color rojo. Era un vestido muy llamativo, pero no era de mi estilo, y por más que me gustara no lo podría comprar, no tenia con que comprarlo.
Salí del probador y le devolví el vestido blanco a la vendedora:
_ No me interesa, gracias_ Le dije, y luego salí del local.
Me senté en un banco a pensar, la gente pasaba por delante de mí de un lado a otro, con sus bolsas de compras.
En el banco de enfrente estaba sentado alguien, que al reconocerlo me asuste, me miraba con sus ojos fijamente, me habían encontrado, en el banco de enfrente se encontraba observándome el Coronel Malraux.
Me quede inmóvil, no sabía si salir corriendo o no, sentía que la libertad me había durado poco tiempo, y me rehusaba a regresar a ese laboratorio.
Malraux se levantó del banco en el que estaba sentado y comenzó a caminar hacia mí.
Cuando vi que venía hacia mí me levante y comencé a caminar rápido hacia la puerta de salida, no podía esperar a estar fuera para salir huyendo del lugar.
Cuando me encontraba a unos metros comencé a correr, hasta que traspase la puerta, ya fuera corrí varios metros, me di vueltas varias veces para ver si me seguía, pero no lo vi. La tercera vez que voltee lo vi salir del centro comercial, en ese momento mi corazón se aceleró, y comenzó a golpear la pared de mi pecho fuertemente, sentía que odiaba a ese hombre, no me capturaría por segunda vez.
Corrí varias cuadras, las calles estaban adornadas con posters de Mac Foster, mostrando la nueva generación de androides que cambiaran el futuro, los negocios tenían enormes pantallas en sus altas paredes que reproducían la presentación de los nuevos robots, la misma que hacía minutos había presenciado personalmente.
Me tuve que detener ante una calle, pasaban sobre ella decenas de automóviles a muy alta velocidad, en unos segundos cambio de color el semáforo, entonces cruce la calle junto con una multitud de personas, la ciudad estaba espesamente poblada, al caminar por las calles no se puede evitar chocarse con alguien.
En un momento me detuve, y mire a mi alrededor, las casas de ese vecindario me parecían conocidas, mire el cartel de señalización, donde indicaba el nombre de la calle “Paso de las rosas 400 - 500”, un recuerdo rondo por mi mente: “Una alta casa blanca de dos pisos, con grandes ventanas, había un número 459 marcado en su puerta de entrada”:
_ ¡Mi casa!, es por aquí, ¡mi casa!_ Había recordado donde vivía, me sentía muy entusiasmada, tanto que olvide que estaba escapando del Coronel Malraux, así que corrí hacia mi casa.
Pero donde se debía encontrar mi casa, solo se encontraba una enorme mancha de cenizas, no había nada, más que restos de lo que parecía ser mi antiguo hogar, las paredes estaban completamente quemadas, y solo quedaban algunas partes de los muebles de la casa.
Recordé la explosión, la cual hizo estallar la casa en llamas, ¿Mi padre?, ¿Había muerto en la explosión?, no lo recordaba, mi rostro se empapó de lágrimas, el lugar estaba destruido, no tenía hogar, ni familia.
Algo brilló en el suelo recubierto de cenizas, me agache, y al buscar con mis manos, descubrí un álbum de fotos, donde en la tapa tenía una hebilla plateada en forma de corazón, la cual había reflejado la luz del sol, lo abrí y comencé a observar las fotos, eran fotos caseras, en todas la fotos estaba yo con mi padre, en una estábamos sentados en una mesa repleta de libros, me estaba leyendo cuentos, eso lo recordé, adoraba los cuentos que leíamos juntos, pasábamos tardes enteras leyendo, también recordé las mañanas de pintura, todos los sábados a la mañana nos dedicábamos a pintar, una foto capturaba el momento en el que terminábamos una de nuestras pinturas, yo pintaba un paisaje con un enorme sol dorado, y mi padre dibujaba un caballo, la verdad no era muy buen dibujante, pero nos divertíamos mucho.
Después de repasar varias veces todas las fotos note algo extraño, el álbum mostraba como iba creciendo de apoco, cada vez más alta y grande, desaparecían los rasgos de una niña para tomar el rostro de una mujer joven, pero no había ninguna foto de bebé, todas las fotos estaban tomadas a partir de mi infancia, estimaba que en la foto más vieja podría tener cinco años, pero que había pasado antes, ¿porqué no habían fotos mías de cuando era bebe?, tal vez estaban en otro álbum pensé, así que me dispuse a buscar por el lugar otras fotos.
No tarde mucho en encontrar un cofre, el cofre se encontraba dentro de un armario, el armario al igual que el cofre estaba quemados, pero por suerte el contenido se había salvado, abrí el cofre de metal, y en su interior encontré cientos de fotos, no tuve tiempo de observar ninguna, por que escuche que alguien ingresaba a la casa, para mi sorpresa era Malraux:
_ ¡Sé que estas aquí!, te vi entrar, ¡No te ocultes o me harás enfadar más!_ Escuche que decía.
Yo mejor que nadie conocía mi casa, así que me dirigí a la cocina haciendo el menor ruido posible:
_ ¡Puedo escuchar tus pasos!, ¡Sera mejor que te entregues ahora!, ¿A dónde iras?, ¡No tienes a donde ir!, ¡No te puedes ocultar!_
Fui dando pequeños pasos hasta que llegue a la puerta del patio, la abrí lentamente y salí por ella de la cocina con la caja de fotos en mis manos, el patio estaba todo cubierto de cenizas, el lugar estaba destruido, totalmente horrible, detestaba que me hayan quitado mi hogar, y mi familia.
Salte el muro que me separaba con el vecino, del otro lado había un perro, de pelaje marrón oscuro, y orejas gachas, pensé que ladraría, pero me miró inclinando la cabeza amistosamente, le acaricie el hocico y volví a saltar otro muro, salte varios más hasta que me encontré sobre la vereda, corrí con todas mis fuerzas, sujetando firmemente la caja entre mis manos, no quería perderla, era lo único que quedaba, eso podría ayudarme a recobrar mi memoria completamente.

CAPITULO 11: 

Cuando creí perder al Coronel Malraux, me detuve, respire hondo para liberar la presión que sentía, me encontraba en una pequeña plazoleta, con una graciosa fuente de querubines y cuatro bancos de madera, me senté en uno de ellos e inspeccione por segunda vez el contenido de la caja, habían ciento de diferentes fotos, eran muchísimas, necesitaba una mesa amplia para ordenarlas, pero cuando revolví mi mano por la caja, encontré un sobre, lo abrí extrañada, no sabía con que me encontraría en su interior, para mi suerte había un voluminoso fajo de dinero, bastante como para alquilar un hotel por varias semanas.
Busque un hotel poco escrupuloso, donde estaba segura que no me pedirían ningún tipo de información personal para alojarme, eso sería una seguridad para mí, los científicos no podrían encontrarme jamás.
El hotel tenía las paredes un poco despintadas, los suelos sin barrer y una decoración de flores marchitas, pero no me quejaba, tenía que ocultarme hasta que las cosas se aclararan mejor.
Me acerque hacia la recepcionista, solo debía dejar asentado mi nombre, para una persona normal, eso es lo más fácil del mundo, pero para mí no, no sabía cuál era, no lo recordaba, invente uno, el primero que vino a mi imaginación:
_ ¿Cuál es su nombre?_
_ Mi nombre es Sarah Graime_
_ ¿Cuánto tiempo se quedara?_
_ No lo sé, creo que unos pocos días_
La recepcionista anotaba en un cuaderno, así llevaban la cuenta de la gente que entraba y salía del hotel, y para mi suerte la mujer no pidió ningún tipo de documentación para comprobar la información que le di.
Entre a mi habitación, era pequeña, un baño, una cama, un armario, y lo más importante un escritorio con una silla, y sin pensar ni un minuto más, desparrame las fotos sobre el escritorio de madera.
Me tome todo el tiempo necesario para ordenar las fotos por la edad que aparentaba tener. Cada foto me traía un recuerdo nuevo, pero nada importante, como los nombres de mi padre y de mi amigo, o como de sus trabajos o demás cosas importantes.
Mientras repasaba las imágenes, mi mente comenzó a navegar en una laguna de recuerdos, que pasaban ante mis ojos, mi vida pasada parecía ser feliz, abundante en cariños, y buenos recuerdos, recordaba cenas, algunos viajes.
Cuando las fotos ya estaban ordenadas cronológicamente, me di cuenta que al igual que el álbum, no habían fotos de antes de mis cinco años, ¿Qué había sucedido en ese entonces?, ¿Mi padre no era mi padre?, lo primero que pensé era que yo era adoptada, y que seguramente en alguna rara situación mi padre me encontró abandonada, y como aquel viejito de buen corazón seguro se conmovió, me habrá tomado en sus manos, y brindándome calor, me cuidó como a su propia hija.
También note algo muy importante que no pude dejar pasar, en ninguna foto aparecía la presencia de alguna figura materna, era otro indicio de que podría ser adoptada.
Me levante de la silla, quería observar las fotos desde otra perspectiva, al mover la mirada sobre todas las fotos, note que una foto había quedado debajo de la mesa, a lado de una de las patas del escritorio, la levante rápido, y la puse delante de mis ojos.
La foto tenía encerrada la imagen de una mujer, su cabello negro estaba suelto, y el viento se lo quería llevar, sus ojos resaltaban, miraba a la cámara con una enorme sonrisa, y sus manos abrazaban a una pequeña niña, la niña era la misma de las demás fotos, era yo, ¿Quién era esa mujer que me tenía entre sus manos?, ¿Era mi madre?, la curiosidad y la intriga eran incontenibles, ¿Porqué aquella mujer salía solamente en una sola foto?, pensé dos teorías, una que era mi madre, pero era extraño que solo hubiera una foto de ella, y la otra, la que me pareció más razonable, era que aquella mujer joven de cabellos negros, era alguna amiga de la familia, o algún familiar lejano.
Voltee la foto, en una de las esquinas estaba escrito unos números, los números estaban borrosos, esforcé la vista para lograr interpretarlos, el primero claramente era un dos, el segundo numero era el más difícil de interpretar, llegue a estimar que era un cero, el siguiente claramente era un seis, y el último, después de varios minutos de observarlo lo interprete como un uno, estuve inmóvil unos segundos, ¿Esos cuatros números eran la fecha en que fue tomada la foto?, si la fecha era correcta, esa foto fue tomada entonces cuarenta años atrás, en 2.061, ¿Por qué yo salía en aquella foto?, no podría tener más de cuarenta años, cuando aparentaba no más de veinticinco, ¿Qué se supone que era?, me estaba comenzando a impacientar, y a la misma vez me asustaba de mi misma.

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Puedes bajar el libro completo en el siguiente LINK:
http://www47.zippyshare.com/v/LvmRQA8F/file.html

O esperar a mañana a que suba el siguiente capitulo.

Desde ya muchisimas gracias por leer.  

2 comentarios:

  1. Eso de que los robots imiten las acciones de las personas puede ser potencialmente peligroso. Pueden imitar acciones que puedan ir incluso contra las tres leyes de la robótica, llegando a matar a alguien. Espero que estén programados para no imitar ningún delito. Je, je, je, je, je.

    Ahora que lo pienso, nuestra protagonista... ¿no será una especie de bio-androide que crece con más lentitud que una persona? ¡Oh, cielos! ¡Eso sería genial! Espero no haberle arruinado la novela... Perdón... JI, ji, ji. Qué avergonzado estoy.

    Muy interesante los capítulos, pero el 10 y el 11 fueron los mejores por la intriga. A la espera de los demás. ¡Saludos!

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  2. Ja ja no se preocupe, no tendra que esperar mucho para saber cual es el verdadero origen de la protagonista. Nos leemos mañana. Un abrazo.

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