martes, 13 de septiembre de 2022

Abismo

Con las piernas temblorosas, se sentó en el suelo apoyando su cansada espalda sobre la pared.

Miró a su alrededor. Decenas de cuerpos desperdigados sobre charcos de sangre. Al entender que había terminado, una sonrisa sarcástica se formó en su boca. Reírse en esa situación le supo mal. Se sintió diferente, con un grado de humanidad menos a antes de entrar en ese lugar.

Metió su mano en su bolsillo, y de allí sacó la fotografía que guardaba. Acarició la imagen manchándola con sangre. Intentó limpiarla, pero solo la ensució más. Le había hecho una promesa a esa mujer, no, se había hecho una promesa a sí mismo: encontrar la mafia que le había arrebatado aquella mujer y, sintiéndose como un justiciero, llevaría a los culpables ante la justicia. Pero algo sucedió en el camino, el deseo de cárcel se convirtió en deseo de sangre; ni un culpable quedó vivo, él mismo acababa de asegurarse de que fuera así. Había vengado su muerte, pero ya no estaba seguro si era de la manera que ella hubiera querido. ¿Se decepcionaría de él?

Del bolsillo sacó una de las hojas del libro favorito de ella: “Quién con monstruos lucha, cuide de no convertirse en uno, porque cuando miras largo tiempo al abismo, él te mira a ti”, aquella frase lo había estado atormentando el último tiempo.

Miró otra vez la carnicería a su alrededor.

Con la misma arma que había dado muerte a esos monstruos, llevó el cañón a su frente y lo mantuvo allí.

Ahora el monstruo era él.




Este microcuento está inspirado en la famosa frase del libro Más allá del bien y del mal, de Friedrich Nietzsche. Y participa en el microrreto del Tintero de Oro.









martes, 12 de julio de 2022

RACCONTO de Cynthia Soriano: Descargar PDF

 


SINOPSIS

Mi corazón sólo desea ser llenado por alguien más, pero en este mundo eso parece ser imposible, ya que, al parecer, mi manera de amar, no es la correcta.

Jeremy nació en una familia conservadora, con fuertes principios religiosos, que se pondrán en su contra cuando su verdadero yo intente salir a la luz. 



Géneros: romance, amigos de la infancia, amor no correspondido, racismo, homofobia, depresión.




*ADVERTENCIA*

Esta historia es un SPIN-OFF, pero fue escrita de tal manera que puedas leerla sin necesidad de leer la historia principal, pero si te apetece, puedes encontrar la trilogía en el siguiente link: https://librospuenteaotrosmundos.blogspot.com/2019/03/flashback-de-cyenhia-soriano-descargar.html

domingo, 12 de junio de 2022

Angelus de Cynthia Soriano: Descargar PDF

 

Sinopsis

              Cuando ellos llegaron a mi vida, esta cambió por completo, ya ni siquiera me reconocí a mí misma, ya no sabía quién era y de lo que era capaz de hacer. Chris pasó a significar todo lo que estaba bien en el mundo para mí, y Malcolm, fue todo lo contrario, mi infierno, mi perdición. 

              Ahora, por culpa de mi debilidad, me encuentro encerrada y sin salida, y es probable que no pueda escapar con vida. Sólo me queda guardar esperanzas para poder escapar de este infierno en el que yo misma caí.  

Géneros: romance, ángeles y demonios, paranormal, terror. 


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lunes, 6 de junio de 2022

Reynolds, el último

27 de septiembre de 1849, Nueva York. 

Un nuevo monstruo había comenzado a habitar en mi hogar. Cada cierto tiempo me volvía a suceder. Estaba acostumbrado. La única manera de deshacerme de ellos era “aprisionándolos” en un papel. Pero no bastaba con poner su nombre en una hoja. No, era mucho más complejo, debía darle un lugar, un tiempo y una historia en la qué habitar. Con el gato negro había sido fácil. Con ese maldito cuervo que repetía como loro “Nunca más” me había llevado un poco más de tiempo, y luego estaba ese piso palpitante. ¡Era exasperante! Pero… ahora con Reynolds algo andaba mal. Era la primera vez que no podía encerrar a una de aquellas alucinaciones en el papel. Era extraño en demasía, generalmente al primer intento funcionaba, pero con Reynolds había escrito decenas de relatos, y Reynolds seguía allí, tan aterrador, acechante y molesto. Me estaba volviendo loco. Lo había convertido en villano, en coprotagonista, en personaje secundario, terciario, cuaternario, ¡incluso en el maldito protagonista!, pero nada lo dejaba satisfecho. ¡Se negaba a meterse en el papel sin importar qué!

29 de septiembre de 1849, Nueva York.

El insomnio comenzó a hacerse presente. Era evidente con Reynolds mirándome fijamente, junto a la cama, con sus ojos oscuros sin un ápice de brillo, sus dientes aterradores, su piel de difunto, su cuerpo monstruoso y su voz… cada vez que lo escuchaba respirar se me helaba la sangre.

— ¡Vete! Déjame dormir, maldito monstruo. ¡Métete en el malnacido papel! — No había caso. Reynolds era terco y cada día que compartíamos juntos, se volvía más aterrador y exasperante. 

Comencé a escribir cartas a mis familiares y amigos, estaba desesperado, sentía que Reynolds nunca me dejaría, que se quedaría vigilándome hasta el último aliento miserable de mis días, y no quería que fuera lo último de ver en mi lecho de muerte.

1 de octubre de 1849, Nueva York.

A Maria Clemm, en Richmond:

Durante más de diez días estuve totalmente trastornado, fuera de mí, aunque no bebí ni una sola gota; durante ese lapso, imaginé las calamidades más atroces. Fueron sólo alucinaciones, consecuencia de un ataque como jamás había experimentado en mis carnes, un ataque de mania-à-potu [delirium tremens].

2 de octubre de 1849, Nueva York.

Llevo días sin dormir. Puede que ello haya ocasionado que los demás monstruos escaparan. Al estar débil, loco y poco cuerdo, los cuervos habían logrado fugarse de sus prisiones de papel. Mi casa estaba plagada de emplumados negros que iban por aquí y revoloteaban por allá. Me tapé los oídos, pero el graznido enloquecedor se escuchaba por encima de mis manos. Me estoy volviendo loco. Ya no lo soporto. 

3 de octubre de 1849, Baltimore, Maryland.

Ahora no eran sólo los cuervos, el gato negro saltaba por las paredes, maullaba a la noche, rasguñaba los muebles y brincaba sobre mí. 

— ¡Basta! ¡Basta! ¡Deténganse! — Las paredes y el piso no dejaban de latir, de palpitar como un músculo vivo.

Miré a mi alrededor en busca de algo que pudiera serme útil. Mis ojos chocaron con los de Reynolds. Me miraba fijamente con esos orbes negros espeluznantes. Estoy loco. Corrí a la calle sin saber bien el curso que tomaba. Sólo podía pensar en escapar de los monstruos. Los cuervos volaban y graznaban a mi alrededor. El gato negro corría a mi lado, maullando como un desquiciado. Tenía que hacer un esfuerzo casi sobrehumano para no tropezar con la acera que no dejaba de palpitar a mis pies.

— ¡Basta! Déjenme tranquilo.

Alguien se acercó a mí. Creo que dijo algo, pero no pude entenderlo. Su imagen y palabras parecían vedadas por una tela difuminada. 

7 de octubre de 1849, Washington D. C.

Estaba recostado. En un pequeño lapso de lucidez pude entender que me llevaron a un hospital. Estaba aislado, solo con mis monstruos y mi locura.

— ¡Reynolds! ¡Reynolds! — Creo que alguien me preguntó quién es Reynolds, pero yo no pude responderle. Solo podía centrar mi visión en aquella bestia del demonio, que estaba parada, inamovible, junto a mi camilla. Lo miré con furia, él había ganado, sería lo último que vería antes de morir.

Este relato de 689 palabras fue escrito para el “CONCURSO DE RELATOS XXXII Ed.CUENTOS MACABROS de EDGAR ALLAN POE”.

Como ya se habrán dado cuenta, el protagonista del relato es el mismo Poe. Llevada por la incertidumbre que existen en relación a su muerte, decidí escribir mi propia versión, donde Poe fue “asesinado” por sus propias creaciones. Los hechos que se relatan en el cuento están basados en hechos biográficos del autor:

Se sabe que Edgar Allan Poe murió el 7 de octubre de 1849. Cuatro días antes de su muerte, el 3 de octubre, Poe fue encontrado en las calles de Baltimore, Maryland, en un estado delirante. Según Joseph W. Walker, la persona que lo encontró, el escritor estaba «muy angustiado, y (...) necesitado de ayuda inmediata». Fue llevado al hospital universitario de Washington, donde murió a las 5 a.m. del domingo 7 de octubre. En ningún momento tuvo la lucidez necesaria para explicar de forma coherente cómo había llegado a dicho estado.

La carta es un fragmento real de su correspondencia con Maria Clemm, su suegra. Pero me tomé la licencia de cambiar la fecha de esta carta para que coincidiera por el hilo argumental del relato. La carta fue escita el 19/07/1849, unos meses antes que en el relato.

¿Y quién es Reynolds? Se dice que, en su agonía, Poe llamó repetidas veces a un tal "Reynolds" la noche antes de su muerte, pero nadie ha sido capaz de identificar la persona a la cual se refería.

Su muerte es un real misterio en todas sus letras.





sábado, 7 de mayo de 2022

Resurge un extraño artículo del pasado

 No es secreto que cada tanto las modas del pasado, que pensamos olvidadas, siempre encuentren la forma de revivir. El 2032 nos ha sorprendido a todos desempolvando de los estantes de “olvidados” uno de los artículos más extraños y usados en las décadas pasadas. Sí, estamos hablando de los libros.   

Están en boca de todos y todos quieren uno de estos olvidados contenedores de información. Las tiendas de antigüedades han estado saturadas de clientes estos últimos días para adquirir uno de estos artilugios orgánicos.   

Ya que hemos recibido muchos comentarios de los lectores porque no saben cómo “encenderlos”, a continuación, se detallarán los pasos a seguir:  

1: No busque una entrada USB en la tapa del libro. Este artículo no necesita de baterías ni de energía para funcionar. ¡Genial!, ¿verdad?   

2: Tampoco busque un botón de on. El libro no se enciende, se abre. Simplemente debe girar la tapa hacia la izquierda para poder ver el contenido de su interior.

3: Procure encontrarse en una habitación suficientemente iluminada, ya que el libro no posee pantalla de LED ni LCD. Es decir, que no se ilumina por sí mismo, sino que usted debe procurarle una luz externa.

4: Lea de arriba abajo, y de izquierda a derecha. Cuando termine la lectura de la primera página, no deslice su dedo por la superficie, ya que no posee la función táctil. Sólo debe girar la hoja como hizo con la tapa, y así con las siguientes.  

5: ¡Listo!, disfrute de su lectura.  





domingo, 10 de abril de 2022

Demasiado cerca


— Ha habido un nuevo caso esta madrugada. Ven a la escena del crimen — me informa mi compañera Daniela, al otro lado de la línea — ¡No vuelvas a dormirte, Blas Simon!

Luego de cortar la llamada, me siento en la cama, desperezándome. No tardo en percatarme que mi despertador se halla en el suelo otra vez. Lo tomo y vuelvo a colocarle una pieza que se salió, seguramente en el impacto. 

Voy hasta el placar que se encuentra a unos metros de la cama. Allí selecciono un traje pulcramente cuidado y me visto con él, de manera perezosa.

Llegué a la escena. Pasé por debajo de las cintas de seguridad, haciendo equilibrio con mi taza de café.

— El mismo modus operandi — me saluda mi compañera.

— Buenos días, Daniela. Sí, yo también dormí bien — dije a modo de broma. Daniela es una obsesiva del trabajo, tanto que a veces se le olvida la cortesía más básica.

Ella ignora mi comentario y continúa relatando los hechos.

— La víctima se llama Daiana Ortíz. El asesinato sucedió entre las doce y las tres. Los cortes que presenta en el cuello parecen estar hechos con la misma arma punzocortante de los anteriores casos. Un punzón o un picahielo, talvez.

— No es nada nuevo… — digo con algo de frustración. Pues, es de los asesinos más limpios a los que nos hemos enfrentado, nunca deja pistas.

— No, esta vez sí tenemos algo nuevo — dice y me señala con la vista una cámara de seguridad.

Luego de revisar los archivos, hicimos copia de la figura del sospechoso. No era más que la sombra de un hombre encapado y con una galera antigua.

— ¿Dónde he visto esa galera antes? — me pregunto a mí mismo.

Desde entonces comienza en mí un extraño frenesí por atrapar a aquel hombre. Puede que Daniela haya contagiado algo de su obsesión por el trabajo en mí. Me cuesta conciliar el sueño más que nunca, sospecho de todos.

— ¿Otra vez has tenido insomnio, Blas? Deberías relajarte un poco.

— Es bastante irónico que lo aconsejes tú.

— Es cierto que le dedico mucho tiempo al trabajo, pero yo no soy la que tiene problemas para dormir — me regaña, en eso tengo que darle la razón.

Miro a Daniela, que se centra en revisar una vez más la evidencia que tenemos. Lo hemos repasado todo más de cien veces, pero parece que el tipo de la galera no hace más que reírse de nosotros.

Suspiro con frustración. Pensar que ese tipo nos está tomando el pelo, me pone de muy mal humor.

Mi compañera deja los papeles en la mesa y se centra en mí de manera curiosa.

— Nunca te vi tan obsesionado por un caso — afirma. Es obvio que busca explicaciones de mi parte para mi extraño cambio de hábitos laborales —. Blas Simon ha pasado de ser un detective flojo a un detective diligente, parece demasiado bueno para ser verdad.

— Es que este asesino lo siento muy cerca…, demasiado cerca — no tengo manera de explicarlo. Pero siento que ya lo conozco, y me hierve la sangre pensar que se está burlando de mí, justo en frente de mis narices.


Decidí investigar por mi cuenta. Sí, sé que es arriesgado, pero sentía que no íbamos a ninguna parte.

Es de noche. Por suerte el abrigo que llevo me protege bastante del frío invernal. He estudiado tanto el caso que siento que conozco al asesino como a la palma de mi mano, incluso, me atrevo a especular en los lugares que podría atacar a su siguiente víctima.

Siempre la misma historia. Atacaba a una mujer en algún callejón oscuro a las doce de la noche. De preferencia delgadas, de cabello castaño y estatura mediada. Una descripción muy similar a la mía, debo reconocer, por eso estoy segura que mi plan funcionará.

Por supuesto que estoy sola. Blas me regañaría si se entera de mi osadía y volvería a tacharme de obsesiva con el trabajo. Pero, esto lo hago más por él que por mí, pues… no me gusta verlo tan estresado últimamente.

Estoy segura que si atrapo al asesino, Blas volverá a ser el mismo de antes. Me preocupa su estado anímico.

Agudizo el oído cuando escucho que unos pasos me siguen de cerca. Utilizo, discretamente, un espejo para espiar a mi espalda. ¡Es el asesino!, lo reconozco por su galera.

Finjo no escucharlo, y guio mis pasos y los de él a un callejón sin salida.

Giro sobre mi propio eje y le apunto con mi arma.

— ¡Entrégate ahora!

El tipo de la galera no parece dispuesto a colaborar, todo lo contrario, saca del interior de su capa un picahielo. ¡Estaba en lo cierto con el arma!

El hombre se abalanza en mi dirección con el arma en alto, con evidentes intenciones de cometer, conmigo, su siguiente crimen. Pero yo no se lo permitiré. Disparo tres veces sobre su pecho, hasta que cae inerte sobre el suelo.

Me acerco al cadáver, le retiro la galera para poder ver mejor su rostro.

— ¡No, no puede ser! ¿Blas?


Vuelvo a despertar. Tengo sed. Mucha sed.

Tiro ese estúpido despertador junto a la cama. ¡Cuánto lo odio!

Camino hasta el placar que se encuentra a unos metros. Corro los trajes pulcramente cuidados y descubro una pared falsa. La quito y revelo el secreto que guarda: una capa negra y una galera antigua.

Tengo sed de sangre y esta noche voy a saciarme.





Este relato obtuvo el 8° lugar en el "CONCURSO DE RELATOS XXXI Ed. EL HALCÓN MALTÉS de DASHIELL HAMMETT" 

lunes, 7 de marzo de 2022

La venganza


Subió a la terraza, ya que muchos huéspedes se habían quejado que no podían dormir por unos graznidos. Allí, encontró a un cuervo con su nido. Lo ahuyentó haciendo que volara hasta el muro cercano, graznando improperios.

Cuando tomó aquel tazón de ramitas, sintió unos aleteos sobre su cabeza. Atosigado por el cuervo, soltó el nido al suelo, haciendo que se estrellara su contenido contra el concreto. Aquel crimen pareció enloquecer aún más a la madre, quien atacó al asesino en una vorágine de picotazos.  El conserje, cubriéndose el rostro, volvió al ascensor.  

Si antes un solo cuervo era un problema, ahora cientos lo eran mucho más. Mandado una segunda vez por las quejas de los huéspedes, subió al techo. Su cuerpo se petrificó al comprobar que había una bandada instalada en toda la terraza. Hacían un gran bullicio, el cual detuvieron de súbito al percatarse que alguien había interrumpido en su santuario. El conserje, se sintió observado por cientos de ojos negros y bermejos, ese instante de quietud no duró mucho, ya que cientos de cuervos se vinieron sobre él.   

Corrió hasta el ascensor, pero esta vez no tuvo tanta suerte, los cuervos entraron con él.

En la planta baja se escuchó un grito, cuando al abrirse la puerta del ascensor salieron decenas de aves negras que aletearon por todo el lugar. Cuando las aves lograron escapar de la recepción, un segundo grito se escuchó, habían encontrado el cuerpo del conserje en el elevador, sin ojos y con la carne mutilada.