Un hombre miraba fijamente su calendario. Era un objeto
común, que pasaba desapercibido la mayoría del tiempo, a no ser que se acercara
para revisar las anotaciones del día.
Pero ese miércoles, cuando pasó hacia la cocina para
prepararse el café, sintió algo extraño. Se detuvo allí, delante del refrigerador.
La sensación fue extraña, parecida a descubrir algo nuevo —o diferente— en algo
que siempre diste por hecho.
Llevó la yema del dedo hasta el calendario. Contó las
columnas.
Uno.
Dos.
Tres.
Cuatro.
Cinco.
Seis.
No había más. Pero algo en su interior, muy en el fondo, le
decía que antes eran siete.
Leyó los días de la semana. Sus ojos se detuvieron más tiempo
entre los dos primeros: lunes, miércoles, jueves, viernes, sábado y domingo.
Había otro, ¿no? Ayer no había sido lunes. ¿Cómo se llamaba
ese día? Por más que pensaba, no lograba dar con el otro nombre.
Una risa nerviosa se escapó de sus labios.
No. Debía estar loco.
Al principio, intentó ignorar aquella sensación opresiva de
haber olvidado algo importante. Pero fue imposible. El hombre comenzó a
obsesionarse con el pasar de los días. Se paraba delante del calendario durante
horas, intentando recordar.
Cuando le preguntó a sus conocidos, nadie entendió de qué
hablaba. Incluso algunos se preocuparon por su salud. Sin embargo, él recordaba
perfectamente haber vivido ese día durante años.
Un lunes recibió un misterioso sobre. El cartero se lo
entregó en la mano, diciendo que hacía años que nadie enviaba uno.
Solo en su casa, lo abrió.
Era una fotografía de él mismo, mucho más joven, sosteniendo
un recorte de un calendario. Ese calendario tenía siete columnas.
Volteó la fotografía. Allí reconoció su letra: “No intentes
recordar.”
Este relato participa del: MICRORRETO: LOS DÍAS DE LA SEMANA
Hola, Cynthia, ¡qué bueno! Aunque me he quedado con ganas de saber qué pasó con los siete días, pero no debo preguntar porque no "debo intentar recordar". Te ha quedado genial, me ha gustado mucho.
ResponderEliminarMil gracias por participar en el reto del Tintero.
Un abrazo. :)
¡Gracias a ti por traernos esta idea al reto!
EliminarQué micro más inquietante Cynthia y cómo va ganando en tensión hasta esa frase final que deja el suspense en el aire. Muy buen relato.
ResponderEliminarEnigmático, orweliano. Entre la disonancia cognitiva y la manipulación colectiva. Saludo y gracias.
ResponderEliminarHola, Cynthia un relato misterioso donde queda la duda de qué es lo que dejó de recordar. Ese martes perdido algo pasó, quizás debas de hacer una continuación. Muy bueno.
ResponderEliminarHola Cynthia, un relato muy curioso con un mensaje de un pasado que llega al futuro y que sabía más que quién estaba en el presente. Todo muy extraño. Enhorabuena. Un abrazo.
ResponderEliminarHola Cynthia! Me ha gustado mucho tu relato pero me ha dejado un cierto mal sabor de boca, por lo inquietante y quien sabe si en algun momento fuera una posibilidad! Un abrazote!
ResponderEliminarHola, Cynthia. Tu relato a mi también me ha parecido muy interesante e inquietante. La desaparición del martes creo que representa la desaparición de un recuerdo que quizá es demasiado doloroso o peligroso para ser recuperado. La frase final, «No intentes recordar», hace pensar que el propio protagonista decidió olvidar lo ocurrido para poder seguir adelante. Un saludo.
ResponderEliminarHola, Cynthia, el micro tiene aires de ciencia ficción, como la película "Interestelar" o "Regreso al futuro", bien llevada esa duda inquietante, haciendo desaparecer el día protagonista del relato, pero dejándolo entredicho. El mensaje subliminal del final es muy importante, para no quemar neuronas en el intento. Un abrazo.
ResponderEliminarCurioso que el día dedicado a un dios de la guerra sea el día olvidado. Y que curioso también que si ese día se correspondiera con el número 13 fuera un día nefasto para ciertos asuntos. Igual por ahí van los tiros literarios. Un placer leerte, Cynthia.
ResponderEliminarPor cierto, soy valen2... https://provermios.blogspot.com
Eliminaruna semana de seis dias cuantos dias de descanso tendria?
ResponderEliminarHola, Cinthya. Cuánto tiempo! Jo, nos has dejado con la miel en los labios o, mejor, dándole vueltas al por qué no debía recordar. Un micro que podría ser el prólogo de una historia más larga tirando de ese personaje y del sentido de esa carta. ¿Qué pasaría ese martes para que desapareciera de su memoria? Saludos
ResponderEliminarHola Cintya, nos dejas un micro relato inquietante, el martes que no aparece y como al final esa foto le recuerda que no debía recordar a ese día.
ResponderEliminarUff cuánta intriga.
Un abrazo
Puri
Un micro poco verosimil. Si nos quitaran un dia sería el domingo😜.
ResponderEliminarSin duda es importante recordar. ¿Qué otra frase podía haber puesto para asegurarse de que no dejara de intentarlo?
Abrazooo
Inquietante ese: "no intentes recordar" algo pasó de cierto ese martes desaparecido del calendario y borrado de la memoria del protagonista.
ResponderEliminarAbrazo.
Hola Cynthia. Una relato que nos deja un final abierto ¿por qué ha desaparecido el martes? Ese mensaje recibido con tanto misterio hace entrever un motivo trágico, a la vez que cierra un excelente final. Sería interesante una continuación. Un abrazo.
ResponderEliminarHola Cynthia! Un relato lleno de misterio que da para imaginar... qué habrá pasado ese martes para que el mismo se dijera "no intentes recordar"! Muy bueno
ResponderEliminarUn abrazo