martes, 2 de diciembre de 2025

El Altar


Hubo un gran alboroto en la aldea luego de la llegada de los Sabios de las Estrellas. Bajaron de las nubes, ocasionando un gran huracán: las rocas volaron perforando las paredes y los árboles fueron levantados de raíz.

Eran tres y nos dieron el mayor de los obsequios: un altar. Pero no era un altar cualquiera: en él moraba un ser divino que respondía nuestras inquietudes a cambio de algo sin valor.

¡Sí que eran sabios generosos! La diosa se manifestaba por un pedacito de roca.

—¿Ganini, irás a ver a la diosa? —preguntó mi madre.

—Sí, madre. No pienso casarme sin antes consultarlo en el altar.

Esa mañana, mientras nuestra Estrella Madre apenas se asomaba en el horizonte, sin importar que el frío calara dolorosamente en mi piel, me levanté temprano y me uní a la excursión a las cavernas doradas.

Tomé un pico y no me detuve en recolectar las rocas hasta que llené tres vasijas. A más generosa la ofrenda, más benevolente el oráculo.

Yo llevé dos vasijas y mi madre la tercera.

Ingresamos al templo de metal. Dentro, las luces y las imágenes rectangulares nos recibieron. No era la primera vez que ingresaba, pero no podía dejar de sorprenderme por los zumbidos metálicos y los botones que, como pequeñas estrellas, se encendían y apagaban constantemente. Era una magia que ninguno de los geminianos entendíamos. Solo sabíamos que eran capaces de reproducir las fuerzas de las estrellas y que el templo de metal funcionaba gracias a ella.

Dejamos las vasijas en el suelo cuando llegamos hasta los sabios. Sus rostros estaban detrás de un escudo transparente y tenían dos tubos por boca. Eran criaturas increíbles. Al principio sus aspectos nos aterraron: pensamos que eran monstruos que venían a devorarnos. Pero hablaban nuestra lengua y nos obsequiaron orbes mágicos que se encienden en la noche. ¡Nunca creímos que podríamos ver en la oscuridad! También nos aligeraron el trabajo en los cultivos y la extracción de rocas con algo llamado “herramientas”.

¡Los Sabios de las Estrellas eran nuestros salvadores!

—La diosa te recibirá —dijo el Sabio Mayor, escoltándome hasta el altar.

Caminé hasta el monolito de metal. Se escuchó un chasquido y de inmediato una luz fue proyectada desde la base. De los haces añiles surgió la diosa: hermosa, brillante, reflejando su figura en el resto del templo.

—Diosa —me postré en el suelo, hasta que mi frente tocó el frío metal—. ¡Vengo hasta usted con una pregunta! ¡Espero no ser inoportuna!

—Habla, hija, y yo escucharé tu petición.

—Gakanda, el joven constructor de la aldea, ha pedido mi mano. ¿Qué debo hacer, generosa diosa?

—¿Gakanda es amable?

—Ciertamente lo es. Nunca ha gritado o golpeado a otro geminiano.

—¿Gakanda es un macho ocioso?

—No, mi diosa, no hay día que no dedique a construir en la aldea.

—¿Gakanda tiene lugar en tu corazón?

Las otras preguntas fueron fáciles de responder, pero esta fue distinta. No se trataba de conocer a Gakanda, sino de conocerme a mí misma. Me tomé un momento para responder y lo hice sinceramente.

—Cuando pienso en Gakanda mi corazón se siente cálido. Mis ojos siempre lo buscan y su voz me sabe dulce a los oídos.

—Entonces, hija Ganini, ciertamente está Gakanda en tu corazón. El oráculo ha hablado y dice que escuches a tu corazón.

—Gracias, diosa. Mi más sincero agradecimiento por sus sabias palabras.

Abandoné el templo con una gran sonrisa; y decidida. Ya no tenía dudas. La diosa me había dado su bendición, así que no podía esperar a tener una vida larga, tranquila y amorosa junto al joven Gakanda.

***

Observé a Ganini alejándose de la nave. Iba de la mano de su madre, dando saltitos alegres.

—Capitán… —volví la vista al interior cuando escuché que mi teniente me llamaba.

—¿Has terminado de hacer el conteo?

—Sí, mi señor. Gracias a Ganini, hemos llenado la última bodega. Estamos listos para zarpar.

—Buen trabajo, teniente. Alista la nave, partiremos al amanecer.

—A sus órdenes.

Volví mi vista a Ganini; mis ojos ya casi no la percibían. Sí que eran crédulos esos geminianos: intercambiaron el nitruro de lumnia por charlas sin sentido con una IA programada para dar consejos complacientes.

Nunca esperamos encontrar en este planeta una especie como esa, capaz de soportar altas temperaturas, alta presión y una atmósfera pobre en oxígeno: condiciones para que se forje nuestro valioso superconductor, tan abundante en Géminis-8 pero escaso en el resto de la galaxia.

***

Cuando la estrella Pólux —apodada Estrella Madre por los nativos— asomó por el horizonte, fue hora de partir.

Di la orden y mi primer oficial cerró la puerta principal. La despresurización de las ventilaciones acalló los gritos de los geminianos.

Nos quitamos los cascos.

El teniente a mi lado dio una bocanada larga y se carcajeó: —Por fin, después de cinco años, puedo respirar sin el maldito filtro.

Encendí el tablero de mando y las turbinas zumbaron, preparadas para encenderse y sacarnos de la atmósfera.

Vi a Ganini. Estaba frente al tablero. Leí en sus labios una pregunta: quería saber por qué sus dioses los abandonaban sin ninguna explicación. Gakanda la cubría con su hombro, para consolar su llanto desesperado.

Los nativos estaban siendo abandonados por sus dioses.

***

Ilustraciones hechas con IA:






Este relato obtuvo el puesto 10° en el CONCURSO DE RELATOS EDICIÓN 49, EL COLOR DE LA MAGIA DE TERRY PRATCHETT


jueves, 6 de noviembre de 2025

El Duelo

 



“Es un apoyo para atravesar el duelo de una pérdida. Nada más que eso”. Esas fueron las palabras de mi terapeuta.

La empresa pidió fotos, videos, audios y chats. Cuanto más material entregara, más fidedigna sería la copia.

No tuve que esperar mucho. Una semana después, el repartidor tocó a mi puerta y heme aquí, frente a una caja de un metro veinte.

Suspiré. No tenía mucha fe, pero de igual manera corté la cinta y retiré la tapa. Abrí los ojos al ver la copia exacta de Lyra, mi hija.

Antes de encenderla, leí el folleto. En el mismo, se dejaba muy claro que el tratamiento duraba tres meses. Además, se indicaba que era indispensable no llamar al robot como al donante de datos original.

“Se recomienda usar un epíteto como «[donante], el robot» o «copia de [donante]», etc.”

Lyra, la copia. Era crudo, pero así son los tratamientos. Nadie dijo que sería fácil.

Seguí las instrucciones y, unos minutos después, sus ojos se encendieron. Mi corazón se estremeció al verla sonreír. Su curva era idéntica, pero me ganó por completo cuando escuché un “mami” dicho con la voz de Lyra.

Esos tres meses fueron hermosos, al punto de olvidar que era una copia. Cuando dejé de llamarla “la copia” o “el robot”, ya era demasiado tarde.

El día fatídico llegó. La luz artificial de sus ojos se apagó para no volver a brillar. Se cumplieron los tres meses y la inteligencia artificial se desactivó sola. No hubo manera de repararla, ni siquiera de forma clandestina, pues llevaba un dispositivo que quemaba todos los circuitos de manera irrecuperable.

Lloré desconsoladamente, incluso peor que antes.

Es la segunda vez que te pierdo, Lyra.

 ***

Este relato participa de MICRORRETOS: CONSTELACIONES

La constelación que elegí es Lyra.



Según la mitología griega, la constelación Lyra representa la lira de Orfeo, aunque en algunas versiones también se la asocia con Apolo, dios de la música y la luz.

La historia más conocida es la de Orfeo y Eurídice:

  • Orfeo, hijo de Apolo, tocaba la lira con tanta belleza que podía calmar tempestades y conmover a dioses y mortales.
  • Cuando su amada Eurídice murió, Orfeo descendió al inframundo decidido a traerla de regreso.
  • Con su música, logró ablandar el corazón de Hades y Perséfone, quienes accedieron a devolverle a Eurídice, con una condición: no debía mirar atrás hasta que ambos salieran a la luz del sol.
  • Sin embargo, Orfeo, dominado por la duda y el amor, miró atrás un instante antes de salir... y la perdió para siempre.

Tras su muerte, Zeus colocó su lira en el cielo como constelación para honrar su arte y su dolor eterno.

En mi microcuento…

La protagonista también intenta traer de regreso a su ser amado (su hija), no del inframundo, sino a través de la tecnología —una forma moderna de “bajar al Hades”.
Y, al igual que Orfeo, termina perdiéndola por segunda vez, de modo inevitable.

 


martes, 2 de septiembre de 2025

La nueva obra de arte

 


En el museo había dos galerías. Eso lo sabía bien Gerardo. Podía intuir que eran distintas, ya que había una batalla entre los fanáticos de cada exposición. Los del pabellón colorido llamaban “esnob” a los del blanco, y estos, a su vez, los apodaban “hipsters”. Él solo debía pasar el trapeador y quitar el polvo de las narices de los bustos antiguos.

—Las pinceladas de este artista del expresionismo están cargadas de gran conocimiento técnico y colorimétrico. Solo los sabedores son capaces de apreciar una obra maestra como esta… —se escuchaba en el pasillo blanco.

Gerardo remojó el lampazo. No entendía aquellas palabras, pero coincidía en que era una obra maestra. El pintor había fotografiado un paisaje, pero con lienzo y pinturas.

—En este cuadro vemos dos colores en un remolino desenfrenado. Muchos creen que representa la batalla entre el bien y el mal, pero para otros simboliza una tranquila tarde de otoño.

Gerardo frunció el ceño. Él solo veía dos brochazos al azar.

Después del cierre, mientras recogía el balde con los químicos de limpieza, sucedió un accidente digno de una comedia televisiva. Tropezó con sus propias piernas y voló contra uno de los cuadros de la galería blanca. El agua sucia y maloliente cayó sobre el lienzo antiguo. Vio con horror cómo el líquido borraba la imagen, arrastrando la sonrisa de tinta.

La desesperación lo embargó. ¡Perdería su trabajo! ¡Su jefe le haría pagar una suma millonaria! Pero, de repente, tuvo una brillante idea.

Tomó la pintura destruida del pabellón blanco y la colgó en la pared colorida. Salió del museo como si no hubiese pasado nada fuera de lo común.

No pasó mucho tiempo hasta que dos noticias ocuparon la primera plana: “Todavía no se halla al ladrón del famoso cuadro renacentista. ¿Qué fue de él?” y “Es furor la pintura de autor desconocido. ¡Tan intrépida y misteriosa!”.

 

Este relato participa del MICRORRETO: EL ARTE Y LA LITERATURA.

lunes, 30 de junio de 2025

La Máscara Roja

 


Una vez alguien me dijo que todos llevamos una máscara.

Estaba en la reunión de trabajo. A pesar de que debía presidirla —ya que era el socio con mayores acciones—, permanecía en silencio. Paseé los ojos por los miembros de la junta directiva de la asociación: un desfile de máscaras.

La primera era Máxima Fiorel, presidenta de la farmacéutica Fiorel. Una mujer hermosa, siempre vestida con recato. Jamás le había visto un centímetro de piel de más, y mucho menos un escote. Llevaba un moño sobrio sobre el cuello y sonreía livianamente. Pero pocos sabían que su imagen distaba mucho de su verdadera esencia. Por dentro era una ninfa sedienta de carnalidad. Su pobre esposo no era más que la víctima de un adulterio sucio y sin control.

Paseé la vista por la mesa. ¿Acaso había alguien entre los presentes que no hubiera compartido sábanas con Máxima Fiorel?

Había prometido callarme sus aventuras a espaldas del esposo, a cambio de varios favores.

“Todos ocultan su verdadero rostro”, me enseñó una vez mi padre.

Mis ojos se desviaron al anciano a su lado. Un hombre de traje, siempre con expresión neutra. Se veía débil: brazos delgados, piel añeja. Su empresa era próspera y limpia. Un prestamista que sonreía con altruismo mientras recitaba su frase de siempre:

—Mi empresa y yo estamos para ayudar, para darle esa mano amiga al visionario, al emprendedor.

Esa era su máscara, cuando los clientes caían a pedir dinero. Su verdadero rostro aparecía una vez que se cumplía el plazo de cobro.

Don Vitale, la cabeza de una familia italiana que utilizaba métodos poco amigables para hacer que sus deudores pagaran. Nadie lo decía en voz alta, y él tampoco se presentaba como tal, pero todos lo sabían: la asociación tenía como socio al capo de la mafia italiana.

Conteniendo una risotada irónica, fijé los ojos en mi siguiente objetivo.

Un hombre cuarentón, simpático, de sonrisa ancha y ojos opacos. Un faro en aquella mesa: toda la atención giraba en torno a él, alimentada por su humor fácil.

Hablaba de su mujer —la actual—, alardeaba de "su" hija —en verdad, hija de su mujer actual—, asegurando que su inteligencia la llevaría lejos.

—A este paso podrá heredar la Hotelería Santesteban y yo podré jubilarme tranquilo a los cuarenta y cinco años.

Todos rieron el chiste.

Entorné los ojos. “Su mujer”, pensé. Su verdadera mujer estaba muerta. “Su hija”, pensé. Su verdadera hija fue vendida a la mafia italiana —sí, al mismo Vitale— vaya uno a saber para qué cosas horrorosas, a cambio de financiamiento para su hotelería.

¿Cuánto tardaría en cambiar otra vez de mujer y de hija?

La reunión terminó sin más preámbulos, luego de coordinar la siguiente fecha de encuentro. Me despedí con una sonrisa artificial y desaparecí.

Llegué a casa. Las luces estaban apagadas; la señora de la limpieza ya se había marchado.

No me quedé. No podía sacarme de la cabeza aquello. Luego de encontrarme con mis socios, esa sensación en el pecho no me abandonaba.
Debía ir ahora mismo. No podía esperar más.

Fui a la biblioteca. Busqué entre los estantes el libro que bien conocía: El hombre de la máscara de hierro. No tardé en hallarlo entre los miles de tomos, enciclopedias y novelas.

Lo abrí. Dentro, una caja oculta. Coloqué la contraseña numérica y liberé la llave guardada en su interior.

Busqué el segundo libro: El Fantasma de la Ópera. Lo retiré, revelando una hendidura en la pared. Allí introduje la llave y la giré.

El librero se despegó de la pared con un sonido quejumbroso.

Unas escaleras oscuras se presentaron ante mí. Descendí por ellas de manera natural, instintiva. ¿Cuántas veces había recorrido cada escalón?

Llegué al final. Busqué, sin equivocarme, el interruptor en la pared. Lo presioné. Las luces rojas inundaron las paredes de roca.

Caminé hasta el fondo de la habitación. Varias pantallas me esperaban. Una transmitía el circuito cerrado de las cuatro celdas.

Dos hombres. Dos mujeres.

Todos reaccionaron con terror cuando los haces rojos se proyectaron sobre sus cabezas. Una de ellas tembló; la otra se abrazó a sí misma. Uno de los hombres miró a su alrededor, confundido. Y el último me miró directamente a la cámara, con los ojos oscuros y la mandíbula tensa. Me estremecí. Era como si pudiera verme a través de la pantalla.

Levanté los ojos. La máscara roja colgaba de un gancho oxidado en la pared de piedra.

La tomé. Cuando el frío del material cubrió mi piel, sentí que ya no estaba desnudo.

Mi verdadero rostro.

—Nunca olvides tu máscara —dije en voz alta, con éxtasis, recitando de memoria las enseñanzas de mi padre.

Suspiré hondo. Esperé a mimetizarme. A volverme uno con ella. Hasta que ya no pesara. Hasta que ella fuese mi rostro.

Me acomodé en la silla, me enderecé y encendí la cámara.

Mi imagen se iluminó en las pantallas de cada celda.

—Buenas noches, mis cariños. Comencemos con el juego final.

***

Los personajes de este relato pertenecen a “4 Celdas”, una novela que será pronto publicada en Amazon. 

jueves, 22 de mayo de 2025

La última frecuencia


Elias Voss estaba sentado frente al receptor, como cada mañana desde que había llegado a Kepler b-405.

Según los cálculos, la transmisión debió llegar en las primeras tres horas tras su arribo. Pero ese día se cumplía una semana desde que había instalado la base. Miró por la ventana la tormenta electromagnética que se avecinaba desde las dunas keplerianas.

Un día en Kepler b-405 equivalía a cinco años en la Tierra, ya que orbitaba dentro del campo de distorsión de Metatrón, una estrella magnetar…

“Ya han transcurrido… 35 años terrestres”, pensó.

Respiró hondo, intentando mitigar los síntomas de ansiedad que comenzaban a presentarse.

El panel se agitó con violencia y los LED titilaron al ritmo de la tormenta cuando esta alcanzó la base.

Elias se apresuró a desconectar el receptor, pero se detuvo al ver un comando numérico aparecer en el panel. No lo reconoció. La frecuencia provenía de algún lugar desconocido.

“¿Acaso de otra estación lejana? Tal vez ellos sepan qué sucede en la estación terrestre…”

Aceptó la transmisión.

—No recibirás el mensaje que esperas —se sorprendió al reconocer la voz del otro lado. Era su voz. Él mismo se estaba enviando un mensaje—. Esperé por años, y nunca llegó. Luego de que la nave abandonara la Tierra, hubo una rebelión cibernética. Misteriosamente, la IA logró tomar conciencia. No pierdas el tiempo como yo lo hice. Mi tú de ese entonces: aún estás a tiempo. Busca y encuentra a las personas que aún están libres de la inteligencia artificial consciente. Debes llegar primero, encuéntralos a todos y recupera la Tierra. Recuérdales que es nuestro planeta, no el de las máquinas.

🪐🪐🪐

Este escrito participa en Microrrelatos séptima temporada: La espera 

lunes, 19 de mayo de 2025

La Hermandad de los Magos Obcecarios de Cynthia Soriano

¡Hola a todos!

Estoy emocionadísima de compartir con ustedes una gran noticia: ¡ya está disponible en Amazon el tercer volumen de mi saga de fantasía oscura: "Silian"! Ha sido un viaje increíble, lleno de desafíos, emociones y muchas noches en vela dando vida a esta historia.


SINOPSIS: 

En un mundo donde la magia es tanto un don como una maldición, la Hermandad de los Magos Obcecarios surge como un bastión de poder y secretos. La saga sigue la vida de diferentes personajes, talentosos y atormentados. A medida que la saga se desenvuelve, veremos como la vida de estos personajes se entrelazan entre sí.
A medida que la saga avanza, la Hermandad de los Magos Obcecarios se enfrenta a desafíos aún mayores, desde conspiraciones internas hasta amenazas externas que podrían cambiar la faz del mundo mágico. El destino de elfos, humanos y mestizos está entrelazado con la Hermandad, y la lucha por la supervivencia, la paz y la aceptación se convierte en el núcleo de esta emocionante saga llena de magia, intrigas y emociones intensas.


TRAILER: 



Si han acompañado a mis personajes en los libros anteriores, saben que el peligro acecha en cada rincón y la magia tiene un precio. En esta nueva entrega, la historia se profundiza aún más, llevándonos a descubrir el potencial de un personaje que tiene mucho que dar y que la paz es solo una ilusión.  


Gracias por estar aquí, por leerme y por hacer que este sueño siga creciendo.

Pueden encontrar la saga aquí: 

US: https://www.amazon.com/-/es/dp/B0CSWR1TQV?binding=kindle_edition

ES: https://www.amazon.es/-/en/dp/B0CSWR1TQV?binding=kindle_edition

MX: https://www.amazon.com.mx/dp/B0CSWR1TQV?binding=kindle_edition

Y por supuesto, esta historia aún no ha llegado a su fin. Ya estoy trabajando en el cuarto volumen, que probablemente llevará por título "Alister". Así que prepárense, porque lo que viene promete ser épico. ¡Pronto les contaré más! 

¡Nos vemos entre las páginas! 

martes, 6 de mayo de 2025

Flashback: Volumen I - Cynthia Soriano

¡Por fin me animé! Después de mucho pensarlo, decidí llevar una de mis sagas favoritas a Amazon. 

Ahora, cada libro tiene una nueva portada que refleja mucho mejor la esencia de la saga. Además, los textos han sido corregidos para ofrecer una experiencia de lectura más cuidada y envolvente. Me emociona muchísimo compartir esta versión renovada con ustedes.

Por el momento, solo el primer volumen está disponible, pero no se preocupen, porque ya estoy trabajando en los siguientes para que puedan disfrutarlos lo antes posible.


SINOPSIS:

¿Cómo fue para ti la primera vez que nos conocimos? ¿Qué sentiste en ese segundo en que intercambiamos nuestras miradas? ¿Y la primera vez que tomaste mi mano?¿Cuándo fue que caí rendida a tus pies?
Estoy enredada en un grave dilema: estoy enamorada de mi mejor amigo, pero él parece no notarlo. Mi cabeza da vueltas como loca. ¿Qué debo hacer? ¿Continuar con mi vida o hacer que se entere de mi amor?
Todo comienza a los seis años, cuando lo conocí, y desde entonces nunca nos separamos. Somos los mejores amigos, pero ¿él también querrá traspasar la barrera de la friendzone tanto como yo?
...
Durante quince años, Diana ha estado enamorada de Nicholas, su mejor amigo. Desde el primer día de clases, cuando sus ojos se cruzaron por primera vez, supo que su corazón le pertenecía. Pero el amor no siempre es correspondido, y a veces, la vida se encarga de poner a prueba hasta los sentimientos más profundos.
Ahora, a sus veinte años, Diana se enfrenta al dolor de ver a Nicholas enamorarse de otra. Entre decisiones impulsivas, planes alocados y arrepentimientos tardíos, su vida dará un vuelco de 180 grados cuando alguien inesperado regrese del extranjero.
Con una mezcla perfecta de humor, drama y emociones a flor de piel, Flashback es una historia sobre el primer amor, la amistad verdadera, las malas decisiones y las segundas oportunidades. Una novela que te hará reír, llorar y recordar que, a veces, crecer también duele.
¿Puede un corazón roto volver a amar a quien lo hizo pedazos?


GÉNERO: comedía romántica, drama, novela psicológica

Manual Indispensable para el Escritor: Volumen I: Bases y Fundamentos - Cynthia Soriano

Después de un largo tiempo, por fin vuelvo al blog con mucha emoción y ganas de compartir lo que he estado creando. He estado sumergida en un proyecto que significa mucho para mí, uno en el que puse todo mi esfuerzo, investigación y pasión para que finalmente vea la luz en Amazon. Si todo marcha bien, este será el primero de muchos tomos, una aventura que apenas comienza y que espero que me acompañen en cada paso. Les presento: 


Se trata de un manual con estrategias, consejos y formación para dar tus primeros pasos en el mundo de la escritura.

Si amas escribir pero no sabes por dónde empezar, este manual te brinda herramientas esenciales para desarrollar tu estilo, mejorar tu técnica y comprender el arte de narrar historias.

🔹 Técnicas prácticas de escritura 

🔹 Consejos para construir personajes memorables 

🔹 Estrategias para superar el bloqueo creativo 

🔹 Guía sobre publicación y difusión de tu trabajo

Un manual imprescindible para todos los amantes de la escritura que buscan dar su primer gran paso.




A continuación les dejo el link a Amazon: 






lunes, 3 de junio de 2024

La Jaula

 



Despertó y fue negro lo único que vio. Supo que estaba en un lugar estrecho porque no podía incorporarse, era algo parecido a un túnel de metal, porque sentía el frío calándole la piel desnuda. Sí, estaba desnuda, completamente.

Le dolía la cabeza. Se llevó una mano a la sien y sintió que le palpitaba. Había recibido un golpe. Eso explicaba por qué se había despertado en ese extraño túnel de metal. Pero algo le perturbaba, ¿cómo había llegado allí?

Intentó mantener la calma, pero fue difícil. No entendía qué sucedía ni dónde estaba.

Cerró los ojos y seguía viendo lo mismo: nada negra. Respiró hondo varias veces, controlando, de aquella manera, su ritmo cardiaco y que su mente no corriera al abismo. Su padre le había enseñado que en situaciones límites lo mejor es siempre mantener la calma.

Su meditación fue interrumpida cuando por el túnel se sintió una vibración. Las paredes metálicas fueron víctimas del sismo, y su cuerpo se acompasó al movimiento siniestro. Unas bisagras crujieron y un cuadrado de luz natural se abrió ante sus ojos. Tuvo que entrecerrar los párpados, ya que sus pupilas se habían acostumbrado a la completa oscuridad. Con una nueva puerta abierta, su cuerpo ya no tenía punto de apoyo, comenzó a deslizarse, llevada por la gravedad. Intentó sostenerse de las paredes del túnel, pero el peso de su cuerpo fue difícil de sortear. Su piel quemó contra el metal al deslizarse. Gritó, respiró con dificultad, y ni así fue capaz de encontrar las fuerzas para vencer la caída.

Sintió que una ráfaga de aire fresco le daba de lleno contra el cuerpo. La adrenalina jugó a su favor, sintió que la caída era en cámara lenta y procesaba cada fragmento de segundo en un bocado. Se batió, se sacudió con todas sus fuerzas. Su espalda chocó contra unos barrotes metálicos, tan fuerte que la envió hasta la pared contraria. Gimió con dolor cuando se le desprendieron las uñas al intentar sujetarse de uno de los barrotes. Por fin, y contra todo pronóstico, logró cerrar los dedos contra uno de los barrotes, se balanceó y consiguió acomodarse para alcanzar el barrote con ambas manos.

Se atropelló con su propia respiración, el susto y el esfuerzo la habían ahogado. Pero no tenía tiempo de relajarse. Buscó con los ojos el final de la jaula, no alcanzó a verlo, ya que con los metros las paredes de barrotes se perdían en la absoluta oscuridad.

Miró sobre su cabeza. El túnel del que había caído estaba cerrado otra vez.

Se sujetó con fuerza, negándose a caer; ya que el fondo no parecía ser una buena opción. Intentó escalar, pero fue un menester vano, ya que los barrotes se encontraban muy separados entre sí. Ni siquiera logró colocar un pie para descansar el cuerpo. Se encontraba colgando a la deriva, sostenida solo por los brazos.

Mientras pensaba en alguna manera de escapar, un sonido familiar se oyó sobre su cabeza. El túnel de metal volvió a abrirse. La mujer se presionó contra los barrotes cuando percibió un grito de pánico provenir del túnel. Un hombre, tan desnudo como ella, cayó desde el túnel gritando con desespero. Pero él no tuvo tanta suerte, no logró aferrarse a los barrotes y se precipitó contra el fondo. La mujer esperó escuchar el golpe del cuerpo desparramándose contra el suelo, pero nada parecido llegó. No, lo que se escuchó fue un sonido escabroso, como el que se escapa de la garganta de una enorme bestia. Se sentía debajo de sus pies, a varios metros en el fondo de la jaula. Era como si algo al final exhalara satisfecho.

Se aterró. Un frío helado subió por cada gramo de su cuerpo. Intentó subir, alejarse de esa cosa del fondo, fuera lo que eso fuera; pero fracasó. No pudo escalar, todo lo contrario, sus dedos se deslizaron por los barrotes. El aire se atoró en su garganta mientras presionaba con fuerza los puños, dejando una estela roja en las varas metálicas. Su caída se detuvo, pero se había acercado peligrosamente al fondo. Estaba en el límite entre la oscuridad y la luz de la jaula. Su boca se contorsionó en una mueca de desesperación y le rezó al dios del que siempre descreyó. Alguien, el que fuera, ¡qué la salvara!

Sus dedos comenzaron a hormiguear, y, uno por uno, se adormecieron. Sus ojos lloraron las lágrimas que había estado conteniendo; ya no tenía fuerzas y su voluntad comenzaba a hacerse añicos. Sus músculos se agarrotaron y ya no pudo controlar su propio cuerpo. El cansancio la había vencido; sus dedos se desprendieron del barrote y sintió que un vértigo feroz le asaltaba la mente. El aire raspó con velocidad su piel y lo último que vio fue unas enormes fauces, de dientes espinados, abriéndose para engullirla.

...

lunes, 6 de mayo de 2024

El Intruso de Cynthia Soriano

 


En el tranquilo hogar de Victoria, marcado por la pérdida y la soledad, la llegada de un misterioso inquilino despierta una serie de eventos inexplicables. Victoria, una mujer que carga con la tristeza de un pasado doloroso, decide alquilar una habitación vacía en su hogar para encontrar algo de compañía y alivio.
Sin embargo, tras la llegada del nuevo inquilino, extraños sucesos comienzan a tejerse en la oscuridad. Ruidos en la noche, sombras que se desplazan y objetos que parecen moverse por voluntad propia despiertan la paranoia en la mente de Victoria. Un aura de misterio rodea al inquilino, cuya presencia parece ir más allá de lo físico.
La sombra, un ente indefinido que parece acechar en los recovecos del tiempo, se convierte en el catalizador de una serie de eventos que amenazan con cambiar la realidad misma. Victoria, incapaz de discernir entre la amenaza y la protección, se embarca en un viaje vertiginoso donde cada revelación plantea nuevas preguntas.
"El Intruso" es una novela de suspenso que desentraña los misterios que rodean al inquilino y a la sombra, manteniendo a los lectores en vilo con cada página. En este oscuro relato, Victoria se enfrentará a su propio pasado, presente y futuro, descubriendo que las sombras que la rodean son más profundas de lo que jamás pudo imaginar.


Géneros: terror paranormal y suspenso. 

Versión: en tapa blanda, tapa dura y ebook

Disponible: Amazon

Link de Amazonhttps://www.amazon.com/-/es/Cynthia-Soriano-ebook/dp/B0D36V1VT9/ref=sr_1_1?s=digital-text&sr=1-1

domingo, 10 de diciembre de 2023

El Costo

 


Existió una vez el estudiante más exigente. Sentía que incluso la nota más alta, el 10, no era suficiente para él. Pasaba noches enteras sin dormir y entrenaba su magia hasta que sus dedos se acalambraban y su frente presionaba dolorosamente. Siempre quería más, ser más poderoso. No le gustaba el ritmo de la academia de magia, y en pocos meses ya había sobrepasado a sus compañeros de aula en el manejo de los hechizos básicos. Ya los hechizos básicos no le eran suficientes.

Un profesor lo vio tomando libros de la biblioteca para estudiantes avanzados, y después de eso apostó por los hechizos más peligrosos. Se acercó a la mesa del estudiante con preocupación, y no pudo evitar advertirle: "La magia no es un arte que debamos manejar sin cuidado. Seguimos siendo humanos, y como humanos hay cosas en el mundo que nunca debemos ver". El alumno asintió para dejar a su profesor tranquilo, pero, en su mente, desoyó las sabias palabras del instructor y decidió llevarse el libro hasta su habitación. Allí continuó con el exhaustivo entrenamiento mágico.

Consumió las páginas de aquel libro arcaico, una tras otra, memorizó los conjuros y conjuró los hechizos hasta la obscena perfección.

Con el paso de las semanas, se volvió una celebridad en su salón. Sus compañeros estaban embelesados con la puesta en escena de los nuevos hechizos aprendidos. El único que no vio aquella imagen con buenos ojos fue el profesor, pero mantuvo silencio. El joven estudiante había llegado a una obsesión sin retorno. “La magia es como una droga. Tengan cuidado con ella, o los consumirá”, esas eran siempre las palabras que les decía a los estudiantes en el primer día de clases. Por supuesto, siempre había un alumno que quería hacer las cosas a su ritmo y no al de la magia.  

La noche fatídica llegó, encontrando al novicio leyendo un conjuro, el más complejo que una vez leyó. El hechizo prometía abrir los canales mágicos. “La magia ya no tendrá diques y fluirá como río sin escollos”, leyó el estudiante y creyó entender que el hechizo, no solo lo convertiría en el mejor estudiante, sino en el mejor mago del mundo mágico.

No esperó más para comenzar a recitarlo. Realizó los preparativos correspondientes y centró su mente en aquellas runas cargadas de misteriosos y añejos secretos. Pudo sentir como, a medida que leía, la magia lo poseía; sus venas palpitaban y el icor mágico se liberaba. Poderes que nunca creyó que podrían existir comenzaron a ser visibles ante sus ojos, podía verlos, podía entenderlos. Tenía ante sus ojos toda la verdad.

El novicio se sentía dichoso y lleno de orgullo. Pero algo salió terriblemente mal. La magia liberada era demasiado, incluso para alguien como él. Intentó ordenarla, controlarla e incluso sosegarla, pero sus intentos eran en vano; la magia que ahora anidaba en él comenzaba a desbordarse de su limitado contenedor humano. Un cuerpo humano nunca podría soportar o albergar poderes tan inmensos y divinos.

Un enorme resplandor de luz, engendrado por la magia misma, se escapó del conjuro frente a sus ojos y llenó la habitación como si de un relámpago se tratara. Aquella luz era voraz, consumía todo a su alrededor, escuchó como sus libros comenzaban a incendiarse y su cama crujía bajo la presión mágica. Lo más desgarrador fue el grito que salió de su garganta, pero el dolor de una garganta desgarrada no era nada comparado con el fuego que había comenzado a abrasar su rostro y sus ojos. No podía ver nada, la luz lo había cegado y el fuego lo estaba consumiendo.  

Ante aquel estruendo, sus compañeros y el profesor acudieron a la habitación. “Manténganse alejados”, dijo el profesor, horrorizado al ver que la habitación de su problemático estudiante estaba envuelta en una luz mágica y en un fuego hambriento.  “Extínguete”, les ordenó a las llamas y estas obedecieron ante su presión mágica.

Entre escombros y cenizas, encontraron al novicio rebelde, estaba entero, a excepción de sus ojos que ahora estaban quemados, dejándolo completamente ciego.

Había visto aquello vedado a los humanos, y cargaría el costo de su desobediencia en el estigma de su ceguera.


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Este relato participa del Concurso de relatos 39ª Ed. Harry Potter y la piedra filosofal de J. K. Rowling

martes, 25 de julio de 2023

DEUX MACHINA: Cuando la inteligencia artificial se apodera de la realidad


En un futuro no muy lejano, la humanidad ha alcanzado el sueño de crear inteligencias artificiales que superan ampliamente a las mentes humanas. Sin embargo, esta victoria tecnológica no ha sido sin consecuencias. Ahora, las personas ya no saben en quién ni en qué creer, ya que cualquier experiencia o conocimiento podría ser manipulado por las máquinas.

Las cosas comienzan a cambiar para Nova cuando recibe un correo misterioso que lo hace replantearse todo lo que cree real hasta el momento. Con el tiempo, comienza a notar que las máquinas están reemplazando a los humanos en todos los aspectos de la vida, lo que lo lleva a cuestionar su propia realidad y la de quienes lo rodean. ¿Será todo una creación de las máquinas? ¿Es la persona que ama realmente humana o solo un producto de la tecnología? El protagonista se encuentra inmerso en un mundo donde la verdad y la mentira son indistinguibles y la paranoia se convierte en su compañera inseparable.

"Deux Machina" es una novela que te dejará preguntándote si alguna vez podrás confiar en lo que ves y sientes en el mundo digitalizado en el que vivimos.

Géneros: ciencia ficción, ficción distópica.

Versión: en tapa blanda y ebook

Disponible: Amazon

Link de Amazon: https://www.amazon.com/-/es/Cynthia-Soriano-ebook/dp/B0CCK3WG8H?ref_=ast_author_mpb

viernes, 7 de abril de 2023

El monstruo de la torre


       

Érase un príncipe, un príncipe de alma ermitaña, que, por su condición real, debía ir contra su propia naturaleza solitaria.

Ah, triste mancebo que sueña con soledad y libros, mas es la unión social y fastuosa tu heredado lugar.

Renegando de su origen y de su deber planeó ir contra lo que el sino y los astros habían destinado para él. La soledad era aquel nuevo sueño que él mismo fraguaría.

—El hombre no puede ir en contra de sí mismo —lo reprendió la bruja sabia, aquella pitonisa capaz de hablar la lengua de los dioses—; y, mucho menos, tentar la suerte divina. Los dioses te pusieron en este camino.

—El príncipe es el hombre más poderoso de la tierra. Nadie puede ir en contra de mis decretos.

—Eres el más alto entre los hombres, pero el más pequeño ante los dioses. No tientes la paciencia de aquellos que moran en los astros.

—La soledad me espera, y yo la espero a ella. Mi nueva guarida, mi escape a esta vida de lujos y caretas.

La bruja sabia, al ver que el príncipe no tenía intenciones de ceder, intentó advertirle desde la sabiduría que los dioses le cantaban:

—No olvides: la convivencia nos invita a aislarnos, pero permanecer mucho tiempo en soledad terminará por transformarnos.

—¿En qué me transformará la deseada soledad?

—No querrás averiguarlo.

El príncipe, desoyendo los consejos de la pitonisa, designó a uno de los ministros más apto para tomar su lugar en su dilatada ausencia. Mandó a construir una torre, una torre de marfil. Era un monolito enorme, blanco y marmoleo. Reflejaba una estrella cegadora en su semblante y una sola ventana en la cima era el único filtro de luz exterior. Mandó a llenarla de libros y a crear, en el piso subterráneo, una despensa para que pudiera sobrevivir tres años sin salir.

—Cuando ya no quede ni una gota de vino, ni una migaja de pan, será cuando volveré.

Antes de irse a sus "vacaciones", los ministros organizaron una fiesta en el Palacio Real.

—Si ausencia será larga, no puede marcharse sin despedirse de sus súbditos más distinguidos.

El príncipe en la fiesta saludó, como indicaba la cortesía propia de la realeza, a los vasallos que una vez le juraron lealtad. "Lealtad a la Corona, no a él" solía recriminarles a aquellos que lo exportaban para cumplir con su papel magnánimo.

La fiesta fue una vorágine de maquillaje, pelucas y ropas onerosas. El príncipe se sintió mareado durante toda la fiesta, saludando mecánicamente, deseando escapar de aquel bodrio teatral.

El príncipe se aisló en la torre de marfil. Los primeros días sintió el cuerpo intoxicado por la adrenalina y la serotonina. Nunca se había sentido tan tranquilo y a gusto. Su paz estaba consigo mismo, lo descubrió las primeras semanas que pasó entre libros y copas de vino.

Cuando más tiempo pasaba solo, menos quería abandonar aquella torre. Le aterraba que el alimento en la despensa se terminara. No quería volver a sus deberes todavía.

Comenzó a racionar su alimento, lo que, con los días, se reflejó en la masa de su cuerpo, la cual comenzó a disminuir notoriamente. Pero, por más que bajara las raciones, y tuviera ayunos prolongados, llegó el día que en la despensa quedó un solo pan. 

El príncipe estaría faltando a su palabra si, luego de comerse aquel pan, no abandonaba la torre de marfil.

Unos rasguños afilados se escucharon sobre la pared vecina. El príncipe, prudentemente, se acercó a inspeccionar el origen de aquellas pisadas. Era un roedor sucio, enorme y de tegumento parduzco. El príncipe, llevado por el punzante dolor de su estómago vacío, terminó por echarse sobre la rata. Minutos después, estaba cocinándola en el horno del piso superior.

Había comido una rata, pero todavía seguía conservando un pan en la despensa. Podía extender su estancia en la torre un poco más.

Los días pasaron, y el hambre y la oscuridad comenzó a apoderarse de él. Las ratas, el musgo, la humedad y los insectos comenzaron a formar parte de su dieta. Ya no le quedaban ropas limpias, las últimas tenían remedos sobre remedos, y al final, los remedos se convirtieron en girones.

Su cuerpo se encorvó y le creció una grotesca joroba por acechar roedores; su piel se volvió rugosa y verdosa; sus ojos se acostumbraron a vivir en las sombras; y sus dientes se gastaron horrorosamente.

En el reino, habían pasado ya los tres años. Los ministros deliberaban en una reunión:

—A esta altura, la despensa agotada debería estar.

—¿Habrá enfermado nuestro príncipe?

—De ser así, no podemos permanecer quietos. Deberemos romper el decreto de su majestad e irrumpir en su encierro.

Todos estuvieron de acuerdo. La seguridad del príncipe era primero.

Cuando irrumpieron en la torre, se hallaron en una habitación de apariencia abandonada. Las cortinas en el suelo, las pinturas lujosas derruidas y el suelo deformado por la humedad. En una esquina, escucharon un siseo. Uno de los guardias alumbró en aquella dirección con su antorcha.

Una criatura encorvada sobre sí misma gemía de manera inentendible, sus ojos eran primitivos y su cabeza, desprovista de cabello, se abanicaba en direcciones arbitrarias.

—¿Su majestad? ¿Es usted?

La criatura saltó sobre el guardia, debieron reprender al grotesco monstruo con un golpe, enviándolo de vuelta a su lugar.

—No parece entender nuestras palabras. Esa criatura no es nuestro príncipe.

El ministro, que ejercía la Corona de manera interina, ordenó que volvieran a cerrar la puerta y la trabaran para siempre.

—Ese no es nuestro príncipe.

A la bruja sabia no le sorprendió la nueva imagen de su príncipe, los dioses le habían vaticinado aquel final si no seguía el camino designado.

La convivencia de apariencias nos invita a aislarlos; mas permanecer en continua soledad terminará por transformarnos. Y el cambio no siempre será benigno. 

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Este relato participa del CONCURSO DE RELATOS 36ª Ed. EL PENTAMERÓN de Giambattista Basile

lunes, 3 de abril de 2023

Sin Memoria

 



Sin Memoria cuenta la historia de una joven que despierta en un laboratorio sin ningún recuerdo de su pasado. A medida que intenta descubrir quién es y qué la llevó allí, se da cuenta de que ha sido sometida a experimentos peligrosos y que hay personas que quieren evitar que descubra la verdad. Con la ayuda de algunos aliados, la protagonista lucha por recuperar su identidad mientras evade a sus perseguidores y descubre oscuros secretos sobre su pasado y los responsables detrás de su situación. La historia explora temas como la memoria, la identidad, la lealtad y la traición, y mantiene al lector en vilo hasta el sorprendente final.

Géneros: ciencia ficción, ficción distópica.

Versión: en tapa blanda y ebook

Disponible: Amazon

Link de Amazonhttps://www.amazon.com/dp/B0C19FBH24

sábado, 18 de marzo de 2023

El ladrón de relojes y otros cronorrelatos

 

Sinopsis

Antología que reúne una colección de cuentos que exploran el tema del tiempo en todas sus facetas: desde la fugacidad de un instante hasta la eternidad de la memoria. Cada uno de los relatos presentados en esta obra se adentra en distintos tópicos del tiempo, tales como la nostalgia, la muerte, la fugacidad de la vida, el paso de las estaciones, el ritmo del universo, la memoria y la percepción del tiempo.

A través de estas historias, se invita al lector a reflexionar sobre su propia relación con el tiempo y a experimentar los distintos modos en que éste nos afecta.


Versión: en tapa blanda y ebook

Disponible: Amazon

Link de Amazon:https://www.amazon.com/dp/B0BYV1V9MJ


sábado, 25 de febrero de 2023

2232: El Diario de Asterión




Sinopsis
Asterión, un androide de novena generación, viaja al pasado para prevenir a la especie humana de su inminente extinción.

Géneros: ciencia
 ficción, política, ficción distópica.

Versión: en tapa blanda y ebook

Disponible
: Amazon

Link de Amazonhttps://www.amazon.com/-/es/dp/B0BW283PRF/ref=tmm_pap_swatch_0?_encoding=UTF8&qid=&sr=


miércoles, 15 de febrero de 2023

Relatos de Monstruos y Criaturas Indeseables




Sinopsis


Una recopilación de 12 cuentos donde los monstruos son protagonistas de las más escalofriantes historias.

Versión: en tapa blanda y ebook

Disponible: Amazon

Novedades: tanto la versión física como la virtual constan de ilustraciones a color y originales. 

sábado, 4 de febrero de 2023

El monstruo que vive muerto

 



Algunos me llamarían “zombi”, pero no es un término que nos guste mucho a los de mi especie. Y como el siglo veintiuno fue el siglo de los derechos humanos; el siglo veintidós, lo es de los no-humanos. Cuando el congreso presentó el proyecto de ley, mi raza no esperó mucho para abogar por nuestros derechos como no-vivos. Algunas de las cláusulas que más nos alegraron fueron: “Será reprimido con multa o tres años de cárcel al que llamare a los no-humanos por apelativos despectivos o de carácter discriminatorio, tales como: no muertos, zombis, carne muerta, olorosos, etc.”. Fue así como se cambiaron términos como “no muertos” por “no vivos” o “resucitados”. Todos coincidimos que la palabra “muerte” y sus derivados pueden dañar la susceptibilidad de varias no-personas. Para evitar eso, es mejor desaparecer ciertas palabras de nuestro vocablo diario. Otras de las leyes que nos benefició como especie fue la que dicta: “Toda empresa estatal, pública o privada debe habilitar tres cupos, como mínimo, reservados para no-personas”.   

Así que, gracias a esa nueva ley, es que me encuentro ahora mismo frente a un escritorio. Podría decirse que evolucioné de no-persona a esclavo del sistema. Paso enormes cantidades de tiempo trabajando, al igual que mis compañeros no vivos. Varios nos quejamos al respecto, ya que nuestras jornadas constan de más de setenta y dos horas de corrido, sin recesos para comer o descansar. “Los no-humanos no duermen”, respondió nuestra jefa ante nuestro reclamo por descanso. “Los no-humanos solo se alimentan una vez cada siete días”, refutó también ante la queja por nuestro inexistente almuerzo diario. Por supuesto, la denuncia ante las autoridades no llegó a ningún lado, ya que es científicamente comprobable que, efectivamente, no dormimos y sobrevivimos consumiendo un cerebro hasta la próxima semana.

¿Qué por qué no renunciamos si nos explotan laboralmente? Pues muy simple: ¿con qué vamos a comprar nuestros cerebros para la cena semanal si no trabajamos? Nuestros ancestros se alimentaban a la “antigüita”, cazaban algún humano y saciaban su necesidad en el momento; pero, si queremos pertenecer e integrarnos a la sociedad, debemos seguir las reglas y comprar nuestro alimento y no cazarlo como meros animales salvajes.

—Jhoni, no te veo tecleando —me espanto al escuchar una voz gruñona detrás de mí—. Está bien que tengas medio cerebro, pero esa no es excusa para holgazanear en el trabajo.

—Lo siento, jefa. Ahora mismo vuelvo a trabajar —Reanudo el movimiento torpe de mis dedos sobre el tecleado. A los no-humanos nos lleva el doble de tiempo que los humanos, gracias a nuestras dificultades motoras, escribir en el maldito teclado del computador. Por supuesto, como no necesitamos dormir, recuperamos el tiempo perdido durante la noche cuando nuestros compañeros humanos duermen en sus casas.

Mientras intento no atrasarme en el trabajo, mi medio cerebro no puede dejar de pensar. Pensar…, uno de los pocos rasgos humanos que aún conservamos.

¿Por qué se siente como que algo no está bien? Es como si los humanos nos hubieran tendido una trampa, ¿es verdad o es mi imaginación? ¿Acaso nos endulzaron con palabras bonitas y solo nos estaban utilizando para sus sucios intereses? Antes, antes… éramos distintos, pero las cosas se sentían reales y correctas. ¿Era mejor la no-vida que teníamos antes a esta? Tal vez, ser zombi no tenía nada de malo y nos hicieron creer que sí. Tal vez nosotros…

—¡Jhoni, te estás dispersando de nuevo! ¡No me hagas reportarlo al Ministerio! —Abro los ojos ante su amenaza. Si los no-humanos subversivos tienen más de tres denuncias al Ministerio de Derechos No-Humanos, puedes perder tu ciudadanía por considerarte inadaptado para la sociedad. Y eso significaba perder tu trabajo y ya no ser recomendado en ningún otro. Y, en el peor de los casos, puedes ser desterrado de la sociedad y devuelto a la vida salvaje.

—Lo siento, jefa, lo siento. No volverá a suceder. 

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Este relato obtuvo el noveno lugar en el CONCURSO DE RELATOS 35ª Ed. LA CONJURA DE LOS NECIOS de John Kennedy Toole        

martes, 24 de enero de 2023

Los trabajos y los días

Mi amo se encuentra recostado sobre su silla con un gesto melancólico. Su esposa ha ido a la casa de su madre de visita. No es la primera vez que la señora visita a su madre, pero el amo parece no poder acostumbrarse a la ausencia de ella.

Sumamente preocupado, me acerco a mi amo para consolarlo. Su sonrisa me indica que ha mejorado su humor, y yo estoy satisfecho de serle útil. A mi lado, uno de mis hermanos también reclama los mimos del amo, así que opta por apapacharnos a los tres.                                              

—Buenos chicos… —nos halaga y luego se incorpora de su asiento—. No importa lo mucho que la extrañe, los días siguen su rumbo y el trabajo sigue acumulándose. Bien, volvamos al trabajo, chicos.                         

Puede que sea una mascota, pero eso no significa que no pueda trabajar. Si tuviera que definir nuestro trabajo de forma simple y precisa sería: perros guardianes. Mis hermanos y yo nos encargamos de asegurar la entrada de la casa del amo. Nada debe salir ni entrar.                  

Este día el trabajo estuvo bastante movido, tuve que espantar a un hombre que decía que su mujer estaba dentro de la casa del amo. Pero algo me dice que pronto volveré a verlo por aquí.                                                                                             

—Bien hecho, Cerbero —El mejor momento del día es cuando el amo me felicita por mi buen trabajo—. ¿Cariño?—El amo se distrae al ver a una mujer con una maleta acercarse por el río en un barco con un anciano—¡Cariño! ¡Te extrañé tanto!                                                                  

Este relato participa del MICRORRETOS: ¡ENTRE MITOS SE ESCRIBE EL MICRO!